miércoles, 1 de mayo de 2013

EJERCITAR LA VOLUNTAD DE TRABAJO



EJERCITAR LA VOLUNTAD
DE TRABAJO

©Giuseppe Isgró C.
Del libro: Cómo potenciar el autodominio


-“…Combinar la fuerza de voluntad con una continuidad invariable”.
Aldous Husley
-“Una voluntad enérgica e invariable se convierte … en un poder tremendo, casi en una fuerza hipnótica”-.
Bryce
-“La voluntad decidida de trabajo es la que suele vencer y dominar todo obstáculo”.-
Polieno
-“The will in a state of divine tranquility comprehends the wherein the will is tranquil that has the faculty of such a comprehension”-.
Jacob Boehme
-Levantarse temprano, tan pronto se despierta,  activa la voluntad, estimula la lucidez mental y potencia la capacidad de acción efectiva-.
Giuseppe Isgró Cattafi

-Reconozcamos en nosotros, y en todas las manifestaciones de la vida, en la naturaleza, la voluntad
 del Ser Universal como directriz-.
Giuseppe Isgró C.


La voluntad es la facultad del espíritu que permite, al ser humano, ejecutar las decisiones que adopta y alcanzar los resultados apetecidos. Es la capacidad de querer y el poder de determinarse, conscientemente, tanto para realizar actos que permitan lograr objetivos previamente definidos como para retroalimentar, positivamente, en sí, las tendencias contrarias.
Georg Christiph Lichtemberg, expresó, en uno de sus aforismos:  -“Todo acto volitivo individual contiene germen de la voluntad general, divina”-.
El trabajo, -de cualquier índole-, es la actividad que, aplicada en cantidad y cualidad suficientes, es capaz de producir una obra, un bien, servicio o resultado determinado en todos los niveles, en los tres reinos naturales.
Se requiere visión para precisar la obra que debe ser realizada; voluntad para empezarla y persistencia tenaz durante su ejecución hasta concluirla con éxito.
En 1927, el psicólogo B. Zeigarnick observó que ciertas personas poseen una compulsión suficiente, -fuerza interior- que le permite terminar una tarea o alcanzar un resultado, devengando gran satisfacción personal.
El primer acto del ser humano, en cada etapa de su extensa carrera de logros, es el de elegir. Se requiere hacerlo sobre la base de la propia realidad objetiva. Es preciso vislumbrar el éxito en toda situación, por poco fácil que parezca, para asegurar el resultado deseado, haciendo posible lo aparentemente imposible.
La clave primordial es la visión del entorno –el inmediato y el universal,- y el auto-conocimiento, en lo que se refiere a tus aptitudes o fortalezas y las carencias o puntos menos fuertes que te indican la dirección hacia la cual debes avanzar tanto para ayudar a otros, con tus servicios, lo cual, por tus aptitudes, tienes inclinaciones vocacionales que te ubican en un área determinada de actividades, en forma de elección profesional en la cual asumes tu misión en la vida forjándote metas a corto, mediano y largo plazo, que constituyen tu medio de autorrealización y le imprimen profundo y auténtico sentido a tu vida.
El Gran Arquitecto del Universo, dentro del esquema cósmico, ha instituido la fórmula del trabajo como único medio a través del cual es factible realizar la Gran Obra Universal, auto-expresarse, asumiendo una parte de la tarea colectiva que te permite auto-realizarte de acuerdo a un proceso de evolución constante en múltiples y alternos ciclos existenciales.
El mandato del Ser Universal, a sus hijos, -dijo el filósofo Joaquín Trincado,- ha sido, siempre: -“Id hijos míos y acrecentad la Creación y cuado seáis sabios volved a mí que siempre os espero”-. La meta es alcanzar la maestría universal.
El ser humano ha sido dotado de libre albedrío y de facultades, en estado latente, que debe desarrollar, en grado suficiente, para la gran tarea cósmica que le compete.
Cada quien tiene el derecho de elegir lo que quiere hacer, cuando, como, donde y con quien, mientras se mantenga en los márgenes de las leyes cósmicas.
Tú puedes tomar decisiones acertadas, establecer objetivos realistas y alcanzables que impliquen un reto; planear estratégica y tácticamente la mejor manera de alcanzarlos y en cuanto tiempo. Pero los logros que obtengas dependen de tu voluntad y prestancia para el trabajo, manteniéndote firme e inalterable en tus propósitos.
Una máxima antigua recuerda que cualquier camino, por largo que sea, comienza dando el primer paso y que “lo que se resuelve hacer, hay que realizarlo sin dejar para mañana lo que se puede hacer hoy”.
Quien da su aporte a los logros de la humanidad, aún buscando su propio lucro en un trabajo individual, efectivo y honesto, adquiere el derecho de disfrutar –en el respectivo grado- los beneficios colectivos.
Elige cada día el trabajo al cual, por estricto orden de prioridad, centras la propia atención y esfuerzo, realizando una cosa a la vez, en concordancia con el antiguo principio de “divide y vencerás”.
Posees la voluntad como poder supremo para realizar cualesquiera objetivos que te antepongas como metas siempre y cuando lo ejecutes uno a la vez en su estricto orden prioritario.
Acompaña, cada acción, estableciendo la curva de resultados, es decir, determina, claramente, en cuanto tiempo es factible alcanzar los resultados apetecidos en el mejor y en el peor de los casos, con cuyo conocimiento optimizas adecuadamente la propia energía creativa.
Más allá de la remuneración que se perciba por el propio trabajo, se adquiere el derecho de disfrutar de los beneficios de la colectividad, del aprecio y la preferencia de los demás, por lo cual, aún sin retribución alguna, si a tales efectos se empeñó, la persona, hace el trabajo a la perfección, por cuanto en la labor bien hecha está implícito el pago correspondiente, el verdadero salario cósmico.
Prepárate diariamente. Conoce las herramientas de tu actividad, su uso y cómo se efectúa el trabajo a la perfección. Como decía Andrés Bello, -el primer humanista iberoamericano-, -“el estudio es tarea de todos los días”.
Tú posees más conocimiento del que utilizas. Usarlo más y mejor es un acto de tu voluntad que es preciso aplicar con autodisciplina.
Vence, con tu voluntad, la fuerza de inercia en cada nueva etapa. Ponte en movimiento tan pronto sea oportuno. Hacer las cosas, casi siempre, es más fácil que dejar de hacerlas.
Desarrolla la costumbre de concluir todo trabajo una vez empezado. Asumido el compromiso de una tarea, ésta debe ser terminada con éxito, a cualquier costo.
Fortalecer la voluntad y aplicar su poder en todas sus variadas formas y variantes, a nivel personal y en la realización del propio desempeño profesional, conlleva, implícito, uno de los más importantes beneficios al cumplir, con efectividad y máxima perfección posible, los objetivos forjados, además del inherente incremento de la autoridad moral y la capacidad de auto-expresión, cada vez en un mejor nivel.

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La Inteligencia Infinita del Universo se expresa por medio de cada ser, como canal de manifestación, para realizar la Gran Obra de acuerdo a la determinación de la propia voluntad y hacer tangible la abundancia universal en la proporción equivalente a la cuota de la obra asumida en correspondencia al propio sentido de responsabilidad social cumplido.
Trabaja, cada día, con dedicación y constancia, todo lo que puedas; la naturaleza de las cosas y la Inteligencia Infinita se harán cargo del resto.
-“Querer es poder”, -dice la sabiduría popular: -“más hace el que quiere que el que puede”. Por eso, quien cuando puede, oportunamente deja de querer, cuando quiere, con paciencia debe esperar, de nuevo, la ocasión de poder.
Repetirte que el trabajo es fácil, que puedes hacerlo y que lo haces bien, actuando al mismo tiempo, con empeño y plena capacidad, como si fuese de mayor envergadura, calibrando, objetivamente, su importancia, es buena táctica para canalizar con efectividad la voluntad de realización.
Sugestiónate, frente al espejo, mirándote en el entrecejo, diez o veinte veces, que realiza a la perfección el objetivo y verás como se acrecienta el poder de tu voluntad.
Haz las afirmaciones suavemente, sin gran esfuerzo, relajadamente. Al contemplarte en el espejo, en el entrecejo y efectuar las autosugestiones correspondientes al logro anhelado, vas adormeciendo el sentido de la vista y relajando, al mismo tiempo los demás sentidos objetivos, activándose al mismo tiempo los sentidos psíquicos y espirituales y tu mente psiconsciente, quien, al recibir la orden que le estás impartiendo mediante la autosugestión comienza en forma inmediata a cumplir la realización respectiva.
Es preciso repetir el proceso por lo menos durante diez hasta que tú te convenzas de que puedas hacerlo y que lo harás.
El poder realizador reside en la mente psiconsciente quien ejecuta creativamente la orden impartida objetivamente mediante la autosugestión. Posteriormente, es preciso dejarla encargada del desempeño sin interferencia alguna, actuando como si….el logro estuviese ya alcanzado, inclusive, dando gracias a la vida –o a quien tú quieras- porque ya todo está resuelto o realizado. El poder de la gratitud tiene un profundo efecto programador de la mente psiconsciente y permite que el poder de la voluntad actúe con naturalidad y con la mayor eficacia posible, por cuanto, la mente psiconsciente, tiene un piloto automático que se encarga de aplicar la voluntad suficiente hasta realizar el cómputo programado, a semejanza del mismo dispositivo con que están dotados los aviones u otros tipo de ordenadores –computadores- con la particularidad de que la mente humana es el mayor ordenador que existe en el universo en perfecta conexión con la Inteligencia Infinita.
El siguiente acto de la voluntad es encontrar la mejor manera de alcanzar los resultados en el tiempo previsto.
El mecanismo intuitivo y el psico-cinético de la mente psiconsciente, si se presta la debida cooperación, efectuando las visualizaciones acordes a los objetivos que se anhela realizar –manteniendo en la mente la imagen clara del resultado prioritario a la vez- facilitan la culminación exitosa del logro.
La perseverancia es el factor determinante de la voluntad para concluir toda realización con éxito. El secreto supremo consiste en negarse a abandonar cuando la tarea se pone poco fácil. Es preciso seguir adelante con confianza, con la creencia y la sunción del logro como si ya hubiese sido logrado; adoptando, además, la correspondiente actitud de desapego al respecto y conservando absoluto silencio sobre el logro que se anhela alcanzar para evitar la generación de fuerzas antagónicas aún de las personas más allegadas, salvo de las directamente involucradas con quienes se precisará efectuar las respectivas retroalimentaciones, cuando corresponda.
La fe –conocimiento del modus operandi y ley natural implícita, en cada caso, permiten creer en los resultados posibles y alcanzarlos. Esta fe es de la misma índole de aquella que permite mantener la confianza de que a la mañana siguiente volverá a salir el sol a la hora acostumbrada; empero, mientras tanto es preciso esperar sosegadamente, por cuanto el tiempo necesario debe transcurrir inevitablemente. Por eso se hace necesario practicar la espera sosegada y paciente hasta la hora oportuna en la cual la voluntad realiza el acto victorioso y con todo su poder intacto.
La esperanza crea y mantiene la expectativa favorable y se recibe lo mismo que se espera.
El amor, fuerza suprema del universo, permite obtener la perfección en la obra realizada. La diferencia que manifiesta el genio es un mayor grado de amor y dedicación creativa.
La motivación es la fuerza poderosa que cada necesidad genera en grado suficiente y equivalente que abre todo camino para resolver cualquier situación, oportunamente. El ser humano está dotado de un poder potencialmente infinito que se expresa como motivación y ésta es generada por la necesidad en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica. Es preciso recordar que sin necesidad no existe manifestación alguna de poder y que toda necesidad genera el poder equivalente que mueve a la voluntad a satisfacerla.
El deseo ardiente es una variante de la necesidad sublimada a un elevado grado de aspiración donde el resultado apetecido no es uno cualquiera sino un anhelo específico que permite desear la realización de un objetivo específico, como, por ejemplo, un coche o una casa determinada que satisfaga el propio nivel de exigencia. El deseo ardiente activa el motor de la voluntad en el grado suficiente que permite alcanzar el logro apetecido.
El entusiasmo potencia la voluntad en grado superlativo, volviendo a cada persona incansable y le lleva a recorrer el camino por muy largo o complejo que sea hasta alcanzar la respectiva meta, en cada etapa. Es el fuego divino que nace de la convicción de las bondades del propio proyecto o propósito. Las claves esenciales para su desarrollo efectivo consiste en:  
1)              Mantener una curiosidad insaciable que facilita una búsqueda constante de la perfección, de la innovación y de la creatividad.
2)              Despertar el interés que permite concentrar la propia atención en los elementos útiles al desarrollo de la propia obra.
3)              Desarrollar el conocimiento profundo de todos los elementos relativos al propio trabajo o realización de los objetivos personales, o empresariales, que transforman a la persona en una autoridad en la materia.
4)              La adquisición del conocimiento profundo sobre una determinada materia otorga la convicción de cual es el objetivo correcto y la mejor manera de realizarlo. Esta convicción se transmuta en ese entusiasmo que es el rasgo distintivo del genio capaz de sublimizar cualquier obra a la máxima excelencia y perfección.
La voluntad firme y decidida vence todos los obstáculos, de la misma manera que el agua, en un canal, al interponérsele un dique que interfiera en su curso, ella va acumulándose en ese lugar hasta sobrepasarlo y continuar, corriendo, libremente.
Por medio de la voluntad, suprema fuerza del universo, debe disciplinarse la imaginación y representarse en posesión del logro apetecido en su etapa culminante en forma satisfactoria.
La imaginación es la visión del espíritu, la cual explora todas las variantes posibles para alcanzar la realización del objetivo. Se piensa en imágenes y éstas tienen como facultad la de atraer los elementos coadyuvantes y repeler los contrarios a la obra por realizar.
La imaginación abre caminos donde se requieren, como cauces que la voluntad, libremente, sigue. Se representan, mediante la imaginación, escenas de situaciones ideales que se desean crear, cuando es la primera vez que se efectúa; empero, cuando los resultados son previamente conocidos, a este tipo de representación ideal se le denomina visualización.
Imaginar escenas ideales de logros o visualizarlas en sus etapas culminantes en forma satisfactorias constituye uno de los mecanismos más efectivos para canalizar la voluntad y llevar a cabo la realización de cualquier proyecto en cualquier magnitud o nivel.
La obra perfecta es el fruto de un trabajo asiduo y bien hecho. Goethe dedicó toda su vida para escribir Fausto, obra que concluyó a los ochenta años.
Alessandro Manzoni, perfeccionó durante muchos años su clásico Los Novios.
Virgilio, tardó nueve años en escribir su breve poema Las Bucólicas, pero ha perdurado hasta ahora.
Homero, -una de las mentes más profundas y sabias que han existido en el Planeta Tierra- cuyo verdadero nombre es Demodoco, con sus obras fundamentales La Iliada y La Odisea alcanzó, en las mismas, tal magnitud de perfección y amplitud de conocimientos que han sido compañeras constantes de los más importantes pensadores y de las mentes más brillantes desde el mismo siglo XII –a.n.e.-, en que viviera el sublime aeda inspirado. Dion de Prusa, estimaba que Homero era el verdadero maestro de Sócrates y decir de Sócrates implica también de Platón, -otra de las mentes más portentosas de todos los tiempos-, mientras que Alejandro Magno le consideraba maestro de líderes. Pero, además, Homero fue el inspirador de incontables generaciones de jóvenes griegos que emulando las virtudes heroicas descritas por él gestaron la edad de oro en los siglos V y IV antes de nuestra era. Goethe, quien estaba visiblemente impresionado por las obras de Homero, se consolaba pensando que representaban la labor de varios autores, por cuanto se resistía a pensar que un solo hombre pudiera plasmar esas prodigiosas joyas literarias, de tan profunda sabiduría. La vigencia del mensaje que contienen esas dos inmortales obras les constituyen en objeto de necesario y continuado estudio en relación a los valores universales, a la descripción de los caracteres que conforman la personalidad humana y el profundo conocimiento del mundo espiritual y su interrelación con la dimensión física de la vida.
Dostoiesky, solía decir: -“La verdadera felicidad consiste en un excesivo trabajo realizado con amor”. Luego agregaba: -“No pongas en duda que, si una poesía de Puchkin, sutil y elegante, aunque sea de escasos versos, parece escrita a vuela pluma, se debe, precisamente, a que él se ha pasado mucho tiempo corrigiéndola y puliéndola. Nada escrito sin la debida reflexión tiene densidad”-. Él tardó nueve años en terminar el libro “Humillados y Ofendidos”, el cual volvió a escribir, igual que la mayoría de sus obras, muchas veces, hasta quedar satisfecho.
Si se analiza la obra cervantina en su conjunto: el Quijote, las Novelas Ejemplares y los Entremeses, entre otras, se percata, enseguida, cada quien, de la inmensa voluntad creadora y realizadora de su autor. Cervantes se fue preparando a lo largo de toda su vida para la creación de su magna obra, la cual constituye una  fuente perdurable para el cultivo del espíritu. El profundo conocimiento de los valores universales que dichas obras contienen refleja la vida en su totalidad, imbuyéndose el lector del optimismo universal que Cervantes logró plasmar en sus páginas inmortales. Es el fruto de la voluntad poderosa e inflexible que tenazmente forja el eterno ideal en la realización de las obras acordes a las inquietudes de los tiempos, y para todos los tiempos.
Contemplar el monumento literario de Tolstoy, solo en una de sus voluminosas, y extraordinarias obras, La Guerra y la Paz, -la cual concluye con sus profundas concepciones históricas,- y pensar cuanto trabajo en concebirla y perfeccionarla, le costaría, genera admiración y estímulo.
Cuánto amor, pasión, trabajo, maestría y dedicación! Pero, son obras que perduran por la inmensa voluntad de trabajo que permitió auto-expresarse a sus autores más allá de los límites de una sola existencia humana.
El aprecio humano es la compensación que oportunamente llega; pero la tranquilidad interior, del deber cumplido, de la obra bien hecha, vale por todos los tesoros del mundo.
La auto-estima se potencia con cada logro alcanzado y estimula a forjarse más y mejores metas.
La autorrealización deja una sensación de bienestar que permite persistir en el camino de las grandes obras, donde el trabajo da sentido a la vida, siempre. –“Cada cosa es lo que por su naturaleza quiere ser”-, decía Arthur Schopenhauer.
En cada época, según el espíritu de los tiempos, el trabajo que es preciso realizar se canaliza a través de las voluntades mejores dispuestas, preparadas y prontas para la acción. Cuando llega el momento de actuar, la visión cósmica de la tarea y el estimulo motivador expresados en un impulso que pone en movimiento a la persona, más la fe en los resultados, son condiciones que caracterizan, cada día, la actividad que el propio afán lleva a cabo en concordancia con los planes cósmicos, gradual y certeramente.

Todo trabajo tiene por base la voluntad. Quiere y cree en lo que haces! 

LA ACTIVACIÓN DE LA VOLUNTAD:

La necesidad, generadora de una fuerza motivadora equivalente, activa la voluntad de la acción suficiente hasta lograr satisfacerla plenamente, en cualquiera de sus variantes en la escala jerárquica necesidades que, genialmente, sintetizara Abraham Maslow.
El deseo ardiente es otro de los activadores de la voluntad, dinamizándola en grado suficiente para rendirla capaz de imantar resultados de gran envergadura.
El deber, el compromiso, el patriotismo, el amor, la generosidad, la solidaridad, la justicia, la benevolencia, la amistad, la vocación de servicio, el anhelo de saber y tantos otros valores universales que se expresan como práctica de todas las virtudes, cada una en su respectivo rango, activa la voluntad del logro en la realización de todo objetivo prefijado.
Llega el momento en que, asumiendo el compromiso del logro en sus múltiples variantes, negándose a abandonar y persistiendo firme en el propósito de alcanzar la meta, la voluntad se activa generando una fuerza magnética de atracción que imanta los resultados apetecidos en el más breve tiempo posible, trasformando a la persona, simplemente, en invencible.
José Ingenieros, prudentemente, expresó: -“Después de pronunciar el sí! –claro, recto, como un rayo de luz- la voluntad debe ser inflexible”-.

LEVANTARSE TEMPRANO ACTIVA LA VOLUNTAD

En temprana edad, descubrí que en la mañana, tan pronto despertaba, si me levantaba enseguida se activaba mi voluntad de acción y conservaba la lucidez mental en un grado sorprendentemente mayor que si permanecía más tiempo en la cama o volvía a dormirme.
El secreto consiste en que, en la mañana, tan pronto cada quien se despierte, alrededor de las 5:30 A.M., dejar de dar media vuelta, continuando durmiendo o en estado semi-dormido, y levantarse enseguida. El espíritu trae la lucidez que obtuvo en su proyección espiritual durante el sueño, lo cual le permitió expandir su conciencia y amplificar su capacidad perceptiva. A su regreso al cuerpo, si se salta de la cama tan pronto se despierta, se conserva esa claridad en las ideas, activándose la voluntad, ipso facto.
Generalmente, al levantarse temprano, se conserva la lucidez y se fortalece la voluntad; el día rinde más y las cosas salen mucho mejor. Por eso los proverbios populares suelen expresar: -“Quien madruga Dios le ayuda”; y, -“Quien madruga, coge agua clara”.
Cuando se quiere resolver situaciones o alcanzar importantes metas, ensaya, lector o lectora, levantarte temprano y ponte en acción lo más pronto posible, con lo cual, verás, como en el curso de unos pocos días comienzas a controlar cualesquiera situaciones que lo ameriten.
Esa hora –o dos- que sigue al levantarse temprano, constituye uno de los períodos más creativos de la jornada, tanto para meditar o planificar como para cualquier otro propósito.
Adelante.-

Afirma, en la noche, antes de dormir, o en la mañana, al levantarte:
           (Puedes hacerlo, si lo deseas, mirándote en el entrecejo, frente a un espejo: )
I.   Estoy al mando de mi voluntad. (Tres veces).
II.   Ahora estoy ya al mando de mi voluntad. (Tres veces).
III.   Permanezco al mando de mi voluntad, ahora y siempre. (Diez veces).
·       Tengo pleno dominio sobre mi voluntad y controlo bien todas mis facultades físicas, mentales y espirituales, en los niveles objetivos y subjetivos.
·       Cada día me enriquezco  más y mejor, en todos los aspectos de mi vida.
·       Desarrollo una profunda visión y comprensión de las leyes universales. Poseo plena consciencia de los valores éticos que rigen la vida.
·       Tengo voluntad en grado suficiente para realizar con éxito todos mis objetivos y resolver toda situación que me compete, oportunamente, cada día más y mejor.
·       Mi voluntad se fortalece en el nivel óptimo requerido por cada tarea y situación.
·       Tan pronto tenga claro, en mi mente, el resultado que debo alcanzar, en el día de hoy, y, a corto, mediano y largo plazo, activo, instantáneamente, mi voluntad, pongo manos a la obra diligentemente, persisto con tenacidad, fe, valor, y alcanzo, oportunamente, los logros requeridos.
·       Puedo, quiero y realizo todo lo que debo hacer. Cada día, en todas formas, me domino más y mejor.
·       El mecanismo de Provisión de la vida, me provee de lo que requiero, en grado suficiente, y a tiempo, para todo objetivo que asumo y decido realizar.
·       Tengo confianza plena, paciencia y voluntad constante de seguir adelante y alcanzar la meta siguiente: _________________________________________(Descríbela), antes de: día:______; mes:______; año:_____; hora:_____. Las ideas que requiero vienen oportunamente a mi mente y tan pronto tenga consciencia de ella genero el poder suficiente, con confianza y efectividad, para realizarlas con éxito. Así es, así será. Hecho está.





lunes, 15 de abril de 2013

VIVIR CON ALEGRÍA


VIVIR CON ALEGRÍA

©Giuseppe Isgró C.


-“La felicidad pertenece a quien se basta a sí mismo”-.
Aristóteles

-“..Lo que sobre todo contribuye más directamente a nuestra felicidad es un estado de ánimo alegre, por cuanto esta óptima cualidad encuentra enseguida su recompensa en sí misma”-.
Arthur Schopenhauer


Cervantes es uno de los personajes más admirables de la historia. Aparte de ser un gran idealista, que afrontó con heroicidad su acción en la batalla de Lepanto, al final de la cual, se percató de que las guerras no tienen sentido alguno; y, pese a los efectos personales de la misma y a las adversidades que afrontó, posteriormente, siempre mantuvo un estado anímico de contentes el cual se refleja en el perfil psicológico de sus personajes, tanto en las Novelas Ejemplares, como en el Quijote y el resto de su obra, quienes, pese a las circunstancias que van experimentando, conservan un talante alegre, benevolente, cultivando elevadas cualidades morales y virtudes fundamentales, esperando, siempre, lo mejor de la vida, de la cual deja traslucir la acción de la justicia, aún dentro de los hechos que en principio estaban reñidos con ella, pero que, oportunamente, las aguas toman su cauce natural y esa mano que sopesa los hilos de la balanza, en los platillos de la igualdad y de la compensación, por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto de la justicia divina, nivela todas las cosas, como ocurre en la novela La fuerza de la sangre.
    Cervantes llegó a conocer el espíritu humano en elevado grado, lo cual le permitió plasmar la esencia de los valores universales tal como se refleja en El coloquio de los perros y en el Quijote, que les han constituido en obras inmortales y fuente de enseñanza para todos los tiempos.
La alegría es la semilla de la felicidad. Permite abrir la puerta del propio ser para que el Ser Universal exprese su resplandor de amor, bondad, plenitud y abundancia de dones.
Vivir con alegría, significa comprender el propio rol en el esquema cósmico y aceptar la misión implícita; es un saludo cordial y de bienvenida a cada día que comienza, con la esperanza y la fe de que sucederá lo mejor, aún en el menos favorable de los casos.
Estar aquí y ahora, es motivo suficiente para tener el ánimo contento. La alegría es el fervor que se expresa en cada persona cuando recorre su camino en la vida, con devoción, sinceridad y anhelo de evolución cósmica constante. Denota autodominio; demuestra confianza en sí y en la vida; es el bálsamo que cura todos los estados anímicos e insufla, en el espíritu, el aliento cósmico que lleva con ágil paso, al ser, a cumplir su destino. Permite florecer la bondad, por cuanto, dando lo más posible de sí, se alcanza, gradualmente, la verdadera felicidad.
Al dar se recibe, siempre. Si tú, con bondad, otorga alegría en cada uno de tus actos, recibirás, por añadidura, el contento espiritual que fortifica el ánimo, da potencia a la voluntad, firmeza a las acciones y fervor en el empeño, que plasma, en la realidad, los objetivos planeados.
El ánimo contento permite manifestar, en sí, la potencia cósmica en la realización de la propia tarea, y cumplir, cabalmente, los propios deberes y, disfrutar, plenamente, el goce de los derechos inherentes. Mantiene la calma  imperturbable y la serenidad cuando más se requiere, y acrecienta la llama viva de la esperanza en el éxito de la propia acción  en pos de metas claramente definidas. Es fuente de poder inagotable y sello de la sabiduría impreso en el propio rostro, reflejo del estado de su propia conciencia, indicando que allí reside la sede del Ser Universal y, es, a la vez, el asiento de la persona progresista que realiza, con fe y constancia, su cometido en la Gran Obra.
La alegría es la manifestación de una energía cósmica que fortifica, rejuvenece e imprime belleza, en el espíritu, por la práctica de todas las virtudes.
Cultivar la alegría implica sabiduría, amor y poder. Giovanni Boccaccio, -uno de los padres del Humanismo, conjuntamente con Dante Alighieri y Francesco Petrarca, en la Florencia del siglo XIV,  y escritor con profundo conocimiento de la vida- hace pasar a los personajes de su obra, El Decamerón, por todas las vicisitudes; ellos afrontan, con ánimo tranquilo, las pruebas; al final triunfan, y la vida les compensa con crece de todos sus afanes.
La alegría es un escudo del bien que protege a cada quien y permite el acceso a las cosas positivas.
El ser humano que desarrolla el ánimo contento, se auto-expresa más creativamente, conserva la ecuanimidad, y es justo, en todos sus actos; observa la equidad en sus juicios y la actitud correcta al afrontar las pruebas de la vida.
En cada acontecimiento, lo que importa es ver como se puede salir de él con bien, centrando la atención únicamente en el resultado final conveniente y actuando con paciencia, fe y tenacidad.
Cada día debe ser considerado como una jornada de júbilo, por cuanto constituye una oportunidad que el Supremo Hacedor brinda, a cada quien, de labrar su evolución, felicidad y autorrealización.
Hay que abrir la puerta de la alegría, la cual genera carisma, armonía, cordialidad, fortaleza y bienestar, iluminando el espíritu, dando apacibilidad al carácter, quietud a la mente y poder a la realización de los propios objetivos, en concordancia con las leyes cósmicas, única manera de experimentar la expresión de la elevación interior, sello de la serenidad y de la afabilidad.
El supremo secreto, para cultivar la auténtica alegría de la vida, es la práctica del desapego integral, el cual permite, además, la plena posesión de sí, en íntima conexión y cooperación con el Ser Universal, en el cultivo de la sabiduría y la evolución cósmica.
* *
Parafraseando a Simón Bolívar, podría decirse: -“Si el Ser Universal prueba al ser humano, es con la intención de no abandonarlo; Él quiere que cada quien merezca, por sus propios esfuerzos y virtudes, los logros que obtiene”-.
El actual estado existencial es fruto de las acciones pasadas. Tanto si el mismo satisface como en el caso contrario, siempre es motivo para expresar el ánimo contento, por cuanto, todo resultado alcanzado es transitorio, el cual conduce al paso siguiente, y, por la insatisfacción creadora, que impulsa la evolución, siempre existirá, en cada ser, el descontento creador, portador de la visión o conciencia de la meta hacia la cual se tiende, que, una vez alcanzada, lo transmuta en alegría, aunque la esencia de la misma se expresa, automáticamente, a partir del instante en que la persona asume el compromiso de realizar el objetivo inherente.
En el acto de tener claro, en la mente, el objetivo-correctivo de la situación, aceptándolo, y emprendiendo, a la vez, la acción realizadora, instantáneamente, toma posesión, en el estado anímico, la contentes o  alegría.
Tendiendo hacia algo, deviniendo diariamente hacia una meta, al igual que al iniciar un viaje, desde el momento mismo en que se decide, se comienza a participar de la agradable emoción que se experimentaría una vez culminado.
La vida es un viaje que tiende hacia un fin existencial, a una meta cósmica. Conocer la propia misión anticipa el goce de la felicidad y del logro.
Trabaja con alegría y disfruta cada acto que te acerca la realización de tu propio objetivo. Acepta lo que debes realizar, con gozo, para hacer más feliz el recorrido.
Decide, eligiendo el mejor curso de acción; afronta los hechos con valentía; ejecuta los actos con firmeza, y, experimenta, desde el mismo momento de la decisión, un estado de alegría genuina, sosegada, capaz de transmitir armonía, amor, bienestar, humildad, equilibrio, creatividad y entusiasmo, que sea un magnetismo benéfico que con sus efluvios contagie, inspire, reconforte y estimule el ánimo para comprender, y persistir en él, cada vez con mayor ahínco, el camino que conduce a la evolución espiritual y que aporte una mejor comprensión de la conciencia cósmica.
Cada ser viene a su actual existencia con un propósito. Comprenderlo aporta felicidad, por cuanto orienta cada acto al fin último de la vida que es la evolución, la sabiduría y la verdadera autorrealización que el ser humano experimenta al lograr las metas programadas en su rol de co-creador cósmico y ejecutor fiel del Gran Arquitecto del Universo.
Estudia el Gran Libro de la Naturaleza con mente abierta y humildad. Allí está todo a la vista para quien sepa leerlo. Es tanto lo que se debe avanzar que todo momento debe ser aprovechado al máximo.
Trabaja intensamente, cultiva todas las virtudes, acordes con los valores universales, como el amor, la prudencia, la justicia, la generosidad, la reciprocidad, o compensación, la equidad, la bondad, la fortaleza, la templanza y la belleza, entre otros, y experimenta el gozo ferviente de la alegría, aquí y ahora.
La alegría genuina es la que deriva del cumplimiento de los propios deberes y de la satisfacción de las necesidades, que constituyen el derecho inherente y natural de cada ser, y, la conciencia de que lo que haces te está conduciendo a la realización de tu verdadera misión.
La comprensión de las leyes de la vida y de las circunstancias que se afrontan en el diario acontecer, proporciona verdadera alegría, por cuanto permite elegir el camino correcto, en el momento adecuado, para realizar la tarea que corresponde de acuerdo al esquema cósmico.
Todo estado insatisfactorio es factible de ser transmutado en su opuesto positivo, cambiando de actitud mental y afirmando, una y otra vez, la condición positiva que se desea implantar, complementándola con las visualizaciones acordes.
También, es importante tener conciencia de que es preciso desear solo lo esencial, por lo cual céntrate en lo que necesitas.
Da las gracias al Ser Universal por la experiencia que día a día vives, y disfruta cada paso que te acerca a tu verdadero destino, el cual debes afrontar con confianza y expectativas positivas, siempre. Lo que esperas, recibes.
Afirma: -Aquí y ahora se establece el orden perfecto y la armonía cósmica. ELOÍ, -Creador Universal-, gracias por las oportunidades que me brindas de servir útilmente en tus planes universales. Sea yo un instrumento de tu voluntad; inunda de alegría mi espíritu y permite que con alegría realice las tareas de este día. Hecho está.

 Adelante.



SABER LO QUE QUIERES Y HACIA DONDE VAS


SABER LO QUE QUIERES
Y HACIA DONDE VAS

©Giuseppe Isgró C.



-“Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista…. debes empezar  por saber que ya has llegado….”-.
R. Bach
-“El que empieza algo ya tiene conseguida la mitad. Atrévete a ser sabio: empieza ya”-.
Horacio

-“El mundo dará pasó al hombre que sabe a donde se dirige”-.
Ralph Waldo Emerson

-"Cuando expresas gratitud al Ser Universal, diciendo: -Gracias, Eloí, porque ya sé lo que quiero y hacia donde voy-, has creado ya la condición idónea para percibirlo y realizarlo, en el aquí y ahora"-.
Giuseppe Isgró Cattafi


La clave del éxito, en la vida de toda persona acostumbrada a obtener  resultados positivos, reside en saber lo que quiere y hacia donde va. Concentra su energía, esfuerzo y creatividad mental únicamente a un objetivo a la vez, siguiendo la línea recta y sin desviaciones de ninguna naturaleza.
Determina, primeramente:
1. Qué es lo que quiere en la vida. Es preciso tener una meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados.
2. Divide la Gran Meta en objetivos parciales, estableciendo las prioridades y fechas máximas probables de realización de cada una, lo cual genera un compromiso y asume el reto de la obtención del logro, aplicando una de las leyes más poderosas: la ley de la asunción, es decir, da por hecho que en el lapso prefijado lo va a llevar a cabo.
3. Planea cómo va a lograr los respectivos resultados.
4. Actúa, en todo momento, con expectación positiva.
5. Se aboca con todas sus fuerzas y recursos a realizar los resultados apetecidos, en cada etapa, con tenacidad, voluntad decidida, desapego, auto-confianza e imaginación creadora.
6. Efectúa una retroalimentación constante para corregir las eventuales desviaciones del resultado apetecido.
La vida te ha dotado con todo el potencial necesario, y adecuado, para realizar los proyectos que concibes en tu mente! Toma con sabiduría lo que necesitas y lleva a cabo tu obra. El proyecto por realizar te pertenece y con él das tu aporte –cuota de engrandecimiento- a la Creación. Haz obras valiosas y hermosas para que reflejen la belleza y sabiduría de tu espíritu. Luego, lo que haces y los resultados que obtienes dirán quien eres.
Tan pronto hayas definido lo que quieres en la vida pon manos a la obra con rapidez. Escribe tu proyecto para darle carácter de permanencia, anotando las diferentes etapas del mismo y revísalo por lo menos una vez al día. En el acto de escribir tus objetivos y los resultados que esperas alcanzar, a corto, mediano y largo plazo, se activan los poderes creadores de la mente que van a coadyuvar a su realización. En esto reside uno de los secretos más poderosos de la ciencia de la realización personal.
Planear la estrategia para alcanzar el éxito en cualquier meta, comienza con adecuar el pensamiento estratégico a la realidad que se afronta.
El pensamiento estratégico puede desarrollarse. Debe adquirirse el hábito de actuar estratégica y tácticamente en todas las situaciones en que se interactúa, tanto a nivel de empresa como personal, aplicando el método científico, la creatividad y la intuición, es decir, la mente objetiva y la subjetiva; el poder de la razón y el poder perceptivo-creador del espíritu, de lo cual resulta una combinación en alto grado efectiva. A lo largo de CÓMO POTENCIAR EL AUTODOMINIO el lector -o la lectora-, encontrará todos los recursos necesarios para su puesta en práctica.
La estrategia del éxito, en todos los ámbitos esenciales de la vida, es un proceso cuyos factores claves pueden identificarse, sirviéndose de ellos con profundo dominio en el logro de los resultados a que se aspira.
Adoptar el hábito de actuar en base a planes estratégicos transforma el propio modo de vida, adecuando toda acción al logro de resultados específicos, previamente identificados.
La vía más corta, entre dos puntos, siempre es la línea recta, en cuyo recorrido debe accionarse con disciplina férrea, tenacidad, constancia y esfuerzo concentrado, con lo cual, con paso firme se alcanza la preciada meta. Recordemos otra vez el aforismo de la antigua Roma: -“La gota de agua constante orada la roca”.  Quien persevera en su acción alcanza el resultado esperado.  Paso a paso, con claro sentido de las prioridades, triunfa la persona con mente estratega y decidida a vencer cualquier obstáculo que se interponga en su camino, hasta alcanzar su respectiva meta, en cada una de las fases de la vida. Nada ni nadie tiene la potestad de interferir en la realización de los propios proyectos, por lo cual, al ejercer el propio derecho y cumplir con el deber inherente, todos se apartan para dejar el libre paso a quien conoce de antemano el lugar hacia el cual se dirige, para ocupar el puesto que le corresponde en el escenario del universo y en los acontecimientos según los tiempos.

LA CONVENCIÓN MENTAL

La meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados, funge de convención mental, es decir, de emisiones de ondas cuyas sintonías adecuadas atraerán a sí los elementos coadyuvantes, de acuerdo a la poderosa ley de atracción.
El roble, tiene impresa en su semilla la programación de lo que será una vez que ésta germine y se desarrolle como árbol. Esa imagen “mental” de lo que será es la meta claramente definida, enunciada e impresa en la semilla, con la planificación exacta de los resultados que deben ser alcanzados una vez germinada y en el proceso de su desarrollo.
Dicha programación atrae hacia las raíces o le permite absorber del medio ambiente, selectivamente, las sustancias químicas que le ayuden en su proceso de desarrollo para cumplir con el objetivo o meta que le asignó la Esencia Creadora Universal y/o -el respectivo maestro de la creación-.
El Rabdomante, o zahorí, cuando recorre cierta extensión de terreno con su varilla -“bacchetta”- bifurcada en las manos, en busca de agua o de algún mineral determinado, observa como la misma, accionada por una fuerza poderosa ajena a su acción volitiva, se inclina hacia el lugar donde se encuentra el agua o el mineral cuya convención mental  mantiene en forma clara en su mente. Si la convención mental era agua, la varilla del zahorí se inclinará inequívocamente hacia el lugar en donde existe agua y así sucesivamente con cualquier otro mineral cuya convención mental se haya adoptado como objetivo de búsqueda.
El autor, tiene un amigo, en la Provincia de Rágusa, Sicilia, el señor V. I., en cuya hacienda, -en una zona donde nadie solía encontrar agua-, con la ayuda de un zahorí, ubicó una fuente de cuya tubería de cuatro pulgadas emana un chorro permanente e inagotable de agua durante las veinticuatro horas, día tras día, año tras año. Él quiso enseñarle el pozo, personalmente, en enero de 1981. Allí, era fácil extasiarse contemplando en la lejanía una hermosa colina de floridos almendros, ya que Sicilia posee algunos de los paisajes más bellos del planeta.
Aquí se descubre porque la persona con mente estratega debe adoptar la correspondiente CONVENCIÓN MENTAL de los resultados a que aspira alcanzar. Este es un secreto poderoso muy antiguo.
Así como la semilla del roble siempre producirá un roble y el rabdomante –zahorí o radiestesista- encuentra el mineral acorde con su convención mental, la persona con mente estratega alcanza los resultados que su meta claramente definida y enunciada por escrito le ha llevado a programar la estrategia que fungirá de convención mental que atraerá hacía sí, selectivamente, los elementos que coadyuven en su realización. Quien esto comprende, tiene en sus manos la clave efectiva del éxito. El conocimiento es poder si se usa y aplica correcta y éticamente, dando valor por valor y haciendo lo mismo que a cada quien le gustaría recibir.
LEYES DE LA CONVENCIÓN MENTAL

Primera ley

En el reino de la mente, lo semejante atrae a lo semejante. Según la imagen sostenida y visualizada en la pantalla mental se materializa en la propia existencia.
Al efectuar una positiva selección de metas y resultados aspirados, la naturaleza humana se encargará de hacer el resto, con el propio concurso como canal de auto expresión.

Segunda ley

La mente para ser efectiva, trabaja sólo una imagen a la vez, selectivamente y en su respectivo orden de prioridad. Diferentes imágenes simultáneas neutralizan sus fuerzas entre sí.
La naturaleza dotó al ser humano con un mecanismo psico-programado efectivo para llevar a cabo su misión. Con él puedes resolver cualquier cosa y realizar, oportunamente, todo objetivo realista y alcanzable.
Toda meta es susceptible de ser dividida en sub-metas y/o etapas parciales, las cuales realizadas, por separado, una a la vez, en orden de prioridad, facilitan la labor de alcanzar la meta total.
Siguiendo la aplicación práctica de estas poderosas leyes y principios de la psico-dinámica del éxito, que enriquecerán integralmente tu vida, lleva a cabo el siguiente experimento con el fin de desarrollar una nítida, clara, fuerte y magnética convención mental que atraiga los resultados deseados y los elementos adecuados a su consecución.
                 I.   Enunciar, por escrito, el objetivo, con la descripción clara de los resultados que deseas alcanzar.
              II.   Planear cómo piensas alcanzar los resultados, estableciendo fechas topes de realización.
            III.   Leer la declaración que resulte tres veces al día, mañana, mediodía y noche, visualizando en la pantalla mental los resultados como si…..ya  hubiesen sido alcanzados.
En todo lo que hagas busca y encuentra la UNIDAD DE REALIZACIÓN a la medida de tu capacidad creadora.
Esto significa determinar el promedio de resultados que eres capaz de obtener en un período de actividad: un día, una semana, un mes, un año, tres años o más. Luego, analiza cómo puedes optimizarlos. Después de tres años de actividad continua, -y tomando en cuenta los últimos tres años cuando se ha estado en la actividad un período mayor-  el promedio que hayas obtenido te servirá de guía para proyectar los resultados en la programación de objetivos  para el período siguiente o el nuevo año que empieza.
La culminación de una etapa permite adquirir la suficiente fuerza y auto-confianza para abordar otras de mayor envergadura. Todo camino, por largo que sea, se recorre dando un paso a la vez, sin saltos ni intentando transitarlo todo de una vez.
La regla de oro, es: ubicar cada objetivo en el espacio y en el tiempo en base a su orden de prioridad dedicándole el lapso debido para realizarlo uno a uno. Luego se olvida de todo lo demás hasta que le llega su turno y esté de turno.

Tercera ley

La fijación de la fecha máxima establecida para llevar a cabo cada etapa de la meta es el molde que se imprime a los acontecimientos según el cual se plasma el contenido o resultado.
La naturaleza ha fijado un lapso en el cual debe ser realizada cada una de las actividades en los tres reinos naturales.
Cada una de las especies vegetales fructifica en un lapso determinado. Así ocurre en todo. Debemos emular a la naturaleza. Cada objetivo precisa un lapso para ser realizado el cual se requiere calcular para fijarlo como fecha tope probable que constituya una meta. Ello se traduce en una orden para el propio ordenador  -computadora- mental que actuará en consecuencias para alcanzar el logro en el tiempo prefijado. Funge de guía, de meta y de estímulo para ir incrementando el esfuerzo suficiente para culminarlo exitosamente, sobre todo cuando se va acercándose al momento oportuno en que su factibilidad es posible.

Adelante.