viernes, 12 de abril de 2013

ACEPTAR LA JORNADA QUE SE TIENE


 
ACEPTAR LA JORNADA QUE SE TIENE
Dedicado a la memoria de mi padre: Michele Isgró Scibilia

©Giuseppe Isgró C.


“Cuenta, …todo lo que posees; detállelo, si es preciso, hasta con nimiedad y verás que, en suma, la Vida ha sido espléndida contigo”-.
Amado Nervo


Dijo un maestro a su discípulo: -Cuando mi padre era joven, trabajaba la pequeña jornada; estaba contento, porque la pequeña jornada era lo único que tenía-.
Refleja, el anterior aforismo, el estado anímico del contento y centra su pensamiento en lo único que tenía: la pequeña jornada.
La vida del ser humano refleja pequeñas y grandes jornadas, en un constante ciclo repetitivo, que corresponden a la dualidad de condiciones existentes en el universo positivo-negativo; actividad-pasividad; día-noche, etcétera.
Cuando se vive el ciclo de la pequeña jornada, hay que expresar contentes, por cuanto eso es lo que se dispone, de momento. Hay que dar las gracias al Ser Universal, por cuanto se tiene. Es de importancia relativa que sea mucho o poco, grande o pequeño, etcétera, si se tiene. Se requiere adecuarse. Lo grande, lo inalterable, lo permanente, lo sublime, la semilla de lo esencial, principio de todo progreso, que germina, florece y fructifica, en el entorno circunstancial que funge de medio y abono, es cada persona.
En toda circunstancia emerge el ser humano imponiéndose sobre las pruebas que estimulan el desarrollo de su evolución integral. Cada situación contiene, en sí misma, el germen de su opuesto positivo, correspondiente a la polaridad universal que se expresa como cualidad de los valores cósmicos.
Ahora es el momento de actuar. Nada importa cuales sean las circunstancias exteriores, éstas son las que la vida pone a la propia disposición como medio adecuado para desarrollar los valores esenciales a la propia evolución, necesaria en ese momento. Hay que trabajar a partir de lo que se dispone. Esa es la realidad. Es deber de cada ser descifrarla, interpretarla y utilizarla, así como el piloto, quien, al despegar con su avión, lo hace con el viento en contra, y no a favor, por cuanto, aquél le ayuda a elevar, más fácilmente, el vuelo.
Acepta cada situación con ánimo contento, ya que, rechazarla, sería abandonar lo único que posees, en un momento dado. Transmútala en la condición deseada, con paciencia, ánimo contento, comprensión y acción sostenida en el espacio y tiempo, suficientes.
Es indiferente cual sea la fertilidad o infertilidad del terreno, si la semilla es buena y se pueden llenar las carencias, generando la abundancia de la vida, por cuanto, cada una contiene, en sí misma, el principio de la provisión.
Todo lo que existe es un grado de la abundancia universal; hay que aceptar la que a cada quien le está asignada, en la grande o pequeña jornada, por cuanto, gracias a la previsión cósmica, siempre será suficiente para la persona respectiva, en un momento dado. Es requisito indispensable administrar con sabiduría, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y firmeza sostenida.
La comprensión, el autodominio, la acción oportuna, el descanso, la preparación para los nuevos ciclos activos en la gran jornada, el ánimo contento en todo momento, eso es lo grande, es la posesión más valiosa que contiene el bien intangible que nada puede equiparar. Es preciso tomar posesión, cada quien de sí, lo cual constituye la gran riqueza. Toma las riendas de la vida en tus propias manos.
Ese es el camino. Frente al entorno cambiante, la persona sabia está contenta, porque es lo único que tiene y da las gracias al Ser Universal, porque lo posee. Lo demás es tarea de cada quien, en base a la semilla interna que trae por su cosecha anterior en la carrera universal de la vida, de hacer fructificar las nuevas realidades que satisfagan el impulso evolutivo de acuerdo al espíritu de los tiempos.
Es preciso creatividad, serenidad, calma imperturbable, paciencia, flexibilidad, visión clara, constancia, confianza, apacibilidad, frugalidad, fortaleza, fe, disciplina, férrea voluntad, imaginación creadora, prudencia, sabiduría, humildad, trabajo asiduo centrado en lo que se anhela, positivamente y con firmeza. Sobre los cimientos del hoy se construye el edificio del mañana.
Con la austeridad –templanza- actual se consolida la riqueza futura. Cada situación trae un beneficio equivalente. La vida compensa, con creces, cada experiencia.
Centrar la atención en lo que se tiene es el primer secreto del éxito en la vida. Rememorar las cosas que se poseen y dar las gracias por ellas, es un principio fundamental basado sobre leyes funcionales y efectivas. Por la ley de asociación magnética, cada imagen re-visualizada genera otras análogas. En la pantalla mental fungen de imanes que atraen su equivalente a la propia existencia. Por eso la sabiduría del aforismo inicial, por cuanto, el padre del maestro centraba su atención, con animo contento, en lo único que tenía, y atraía más de lo que poseía, y muchas pequeñas jornadas bien aprovechadas, hacen una existencia, una gran jornada que es la vida misma en cada uno de sus ciclos existenciales, en el eterno presente.
La doctrina del hermano Jesús de Nazareth, expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-. Ves la abundancia de la vida, la felicidad, el amor, las virtudes, el progreso, la sabiduría, el conocimiento especializado y el servicio? Cada uno de esos valores constituye el norte hacia el cual hay que orientar la proa, centrando la atención, únicamente, en la cualidad que es preciso desarrollar, aplicando la ley del aislamiento cósmico, es decir, excluir todo lo demás hasta que le llega su turno.
Cada persona es más rica de lo que se cree. Posee: vida, con un espíritu eterno e inmortal, salud, familia, trabajo, tiempo libre, experiencia, poder interior, sabiduría interior, reflejada en la conciencia como sentimientos de los valores universales, conocimiento, disposición de ánimo, deseo de aprender y anhelo de progreso. Estar aquí y ahora, en la pequeña o gran jornada, es un capital esencial de incalculable valor que constituye la oportunidad que la vida pone al alcance de cada quien para evolucionar. Es preciso ser lo más útil posible en el servicio cósmico.
Adelante.





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