lunes, 15 de abril de 2013

VIVIR CON ALEGRÍA


VIVIR CON ALEGRÍA

©Giuseppe Isgró C.


-“La felicidad pertenece a quien se basta a sí mismo”-.
Aristóteles

-“..Lo que sobre todo contribuye más directamente a nuestra felicidad es un estado de ánimo alegre, por cuanto esta óptima cualidad encuentra enseguida su recompensa en sí misma”-.
Arthur Schopenhauer


Cervantes es uno de los personajes más admirables de la historia. Aparte de ser un gran idealista, que afrontó con heroicidad su acción en la batalla de Lepanto, al final de la cual, se percató de que las guerras no tienen sentido alguno; y, pese a los efectos personales de la misma y a las adversidades que afrontó, posteriormente, siempre mantuvo un estado anímico de contentes el cual se refleja en el perfil psicológico de sus personajes, tanto en las Novelas Ejemplares, como en el Quijote y el resto de su obra, quienes, pese a las circunstancias que van experimentando, conservan un talante alegre, benevolente, cultivando elevadas cualidades morales y virtudes fundamentales, esperando, siempre, lo mejor de la vida, de la cual deja traslucir la acción de la justicia, aún dentro de los hechos que en principio estaban reñidos con ella, pero que, oportunamente, las aguas toman su cauce natural y esa mano que sopesa los hilos de la balanza, en los platillos de la igualdad y de la compensación, por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto de la justicia divina, nivela todas las cosas, como ocurre en la novela La fuerza de la sangre.
    Cervantes llegó a conocer el espíritu humano en elevado grado, lo cual le permitió plasmar la esencia de los valores universales tal como se refleja en El coloquio de los perros y en el Quijote, que les han constituido en obras inmortales y fuente de enseñanza para todos los tiempos.
La alegría es la semilla de la felicidad. Permite abrir la puerta del propio ser para que el Ser Universal exprese su resplandor de amor, bondad, plenitud y abundancia de dones.
Vivir con alegría, significa comprender el propio rol en el esquema cósmico y aceptar la misión implícita; es un saludo cordial y de bienvenida a cada día que comienza, con la esperanza y la fe de que sucederá lo mejor, aún en el menos favorable de los casos.
Estar aquí y ahora, es motivo suficiente para tener el ánimo contento. La alegría es el fervor que se expresa en cada persona cuando recorre su camino en la vida, con devoción, sinceridad y anhelo de evolución cósmica constante. Denota autodominio; demuestra confianza en sí y en la vida; es el bálsamo que cura todos los estados anímicos e insufla, en el espíritu, el aliento cósmico que lleva con ágil paso, al ser, a cumplir su destino. Permite florecer la bondad, por cuanto, dando lo más posible de sí, se alcanza, gradualmente, la verdadera felicidad.
Al dar se recibe, siempre. Si tú, con bondad, otorga alegría en cada uno de tus actos, recibirás, por añadidura, el contento espiritual que fortifica el ánimo, da potencia a la voluntad, firmeza a las acciones y fervor en el empeño, que plasma, en la realidad, los objetivos planeados.
El ánimo contento permite manifestar, en sí, la potencia cósmica en la realización de la propia tarea, y cumplir, cabalmente, los propios deberes y, disfrutar, plenamente, el goce de los derechos inherentes. Mantiene la calma  imperturbable y la serenidad cuando más se requiere, y acrecienta la llama viva de la esperanza en el éxito de la propia acción  en pos de metas claramente definidas. Es fuente de poder inagotable y sello de la sabiduría impreso en el propio rostro, reflejo del estado de su propia conciencia, indicando que allí reside la sede del Ser Universal y, es, a la vez, el asiento de la persona progresista que realiza, con fe y constancia, su cometido en la Gran Obra.
La alegría es la manifestación de una energía cósmica que fortifica, rejuvenece e imprime belleza, en el espíritu, por la práctica de todas las virtudes.
Cultivar la alegría implica sabiduría, amor y poder. Giovanni Boccaccio, -uno de los padres del Humanismo, conjuntamente con Dante Alighieri y Francesco Petrarca, en la Florencia del siglo XIV,  y escritor con profundo conocimiento de la vida- hace pasar a los personajes de su obra, El Decamerón, por todas las vicisitudes; ellos afrontan, con ánimo tranquilo, las pruebas; al final triunfan, y la vida les compensa con crece de todos sus afanes.
La alegría es un escudo del bien que protege a cada quien y permite el acceso a las cosas positivas.
El ser humano que desarrolla el ánimo contento, se auto-expresa más creativamente, conserva la ecuanimidad, y es justo, en todos sus actos; observa la equidad en sus juicios y la actitud correcta al afrontar las pruebas de la vida.
En cada acontecimiento, lo que importa es ver como se puede salir de él con bien, centrando la atención únicamente en el resultado final conveniente y actuando con paciencia, fe y tenacidad.
Cada día debe ser considerado como una jornada de júbilo, por cuanto constituye una oportunidad que el Supremo Hacedor brinda, a cada quien, de labrar su evolución, felicidad y autorrealización.
Hay que abrir la puerta de la alegría, la cual genera carisma, armonía, cordialidad, fortaleza y bienestar, iluminando el espíritu, dando apacibilidad al carácter, quietud a la mente y poder a la realización de los propios objetivos, en concordancia con las leyes cósmicas, única manera de experimentar la expresión de la elevación interior, sello de la serenidad y de la afabilidad.
El supremo secreto, para cultivar la auténtica alegría de la vida, es la práctica del desapego integral, el cual permite, además, la plena posesión de sí, en íntima conexión y cooperación con el Ser Universal, en el cultivo de la sabiduría y la evolución cósmica.
* *
Parafraseando a Simón Bolívar, podría decirse: -“Si el Ser Universal prueba al ser humano, es con la intención de no abandonarlo; Él quiere que cada quien merezca, por sus propios esfuerzos y virtudes, los logros que obtiene”-.
El actual estado existencial es fruto de las acciones pasadas. Tanto si el mismo satisface como en el caso contrario, siempre es motivo para expresar el ánimo contento, por cuanto, todo resultado alcanzado es transitorio, el cual conduce al paso siguiente, y, por la insatisfacción creadora, que impulsa la evolución, siempre existirá, en cada ser, el descontento creador, portador de la visión o conciencia de la meta hacia la cual se tiende, que, una vez alcanzada, lo transmuta en alegría, aunque la esencia de la misma se expresa, automáticamente, a partir del instante en que la persona asume el compromiso de realizar el objetivo inherente.
En el acto de tener claro, en la mente, el objetivo-correctivo de la situación, aceptándolo, y emprendiendo, a la vez, la acción realizadora, instantáneamente, toma posesión, en el estado anímico, la contentes o  alegría.
Tendiendo hacia algo, deviniendo diariamente hacia una meta, al igual que al iniciar un viaje, desde el momento mismo en que se decide, se comienza a participar de la agradable emoción que se experimentaría una vez culminado.
La vida es un viaje que tiende hacia un fin existencial, a una meta cósmica. Conocer la propia misión anticipa el goce de la felicidad y del logro.
Trabaja con alegría y disfruta cada acto que te acerca la realización de tu propio objetivo. Acepta lo que debes realizar, con gozo, para hacer más feliz el recorrido.
Decide, eligiendo el mejor curso de acción; afronta los hechos con valentía; ejecuta los actos con firmeza, y, experimenta, desde el mismo momento de la decisión, un estado de alegría genuina, sosegada, capaz de transmitir armonía, amor, bienestar, humildad, equilibrio, creatividad y entusiasmo, que sea un magnetismo benéfico que con sus efluvios contagie, inspire, reconforte y estimule el ánimo para comprender, y persistir en él, cada vez con mayor ahínco, el camino que conduce a la evolución espiritual y que aporte una mejor comprensión de la conciencia cósmica.
Cada ser viene a su actual existencia con un propósito. Comprenderlo aporta felicidad, por cuanto orienta cada acto al fin último de la vida que es la evolución, la sabiduría y la verdadera autorrealización que el ser humano experimenta al lograr las metas programadas en su rol de co-creador cósmico y ejecutor fiel del Gran Arquitecto del Universo.
Estudia el Gran Libro de la Naturaleza con mente abierta y humildad. Allí está todo a la vista para quien sepa leerlo. Es tanto lo que se debe avanzar que todo momento debe ser aprovechado al máximo.
Trabaja intensamente, cultiva todas las virtudes, acordes con los valores universales, como el amor, la prudencia, la justicia, la generosidad, la reciprocidad, o compensación, la equidad, la bondad, la fortaleza, la templanza y la belleza, entre otros, y experimenta el gozo ferviente de la alegría, aquí y ahora.
La alegría genuina es la que deriva del cumplimiento de los propios deberes y de la satisfacción de las necesidades, que constituyen el derecho inherente y natural de cada ser, y, la conciencia de que lo que haces te está conduciendo a la realización de tu verdadera misión.
La comprensión de las leyes de la vida y de las circunstancias que se afrontan en el diario acontecer, proporciona verdadera alegría, por cuanto permite elegir el camino correcto, en el momento adecuado, para realizar la tarea que corresponde de acuerdo al esquema cósmico.
Todo estado insatisfactorio es factible de ser transmutado en su opuesto positivo, cambiando de actitud mental y afirmando, una y otra vez, la condición positiva que se desea implantar, complementándola con las visualizaciones acordes.
También, es importante tener conciencia de que es preciso desear solo lo esencial, por lo cual céntrate en lo que necesitas.
Da las gracias al Ser Universal por la experiencia que día a día vives, y disfruta cada paso que te acerca a tu verdadero destino, el cual debes afrontar con confianza y expectativas positivas, siempre. Lo que esperas, recibes.
Afirma: -Aquí y ahora se establece el orden perfecto y la armonía cósmica. ELOÍ, -Creador Universal-, gracias por las oportunidades que me brindas de servir útilmente en tus planes universales. Sea yo un instrumento de tu voluntad; inunda de alegría mi espíritu y permite que con alegría realice las tareas de este día. Hecho está.

 Adelante.



SABER LO QUE QUIERES Y HACIA DONDE VAS


SABER LO QUE QUIERES
Y HACIA DONDE VAS

©Giuseppe Isgró C.



-“Para volar tan rápido como el pensamiento y a cualquier sitio que exista…. debes empezar  por saber que ya has llegado….”-.
R. Bach
-“El que empieza algo ya tiene conseguida la mitad. Atrévete a ser sabio: empieza ya”-.
Horacio

-“El mundo dará pasó al hombre que sabe a donde se dirige”-.
Ralph Waldo Emerson

-"Cuando expresas gratitud al Ser Universal, diciendo: -Gracias, Eloí, porque ya sé lo que quiero y hacia donde voy-, has creado ya la condición idónea para percibirlo y realizarlo, en el aquí y ahora"-.
Giuseppe Isgró Cattafi


La clave del éxito, en la vida de toda persona acostumbrada a obtener  resultados positivos, reside en saber lo que quiere y hacia donde va. Concentra su energía, esfuerzo y creatividad mental únicamente a un objetivo a la vez, siguiendo la línea recta y sin desviaciones de ninguna naturaleza.
Determina, primeramente:
1. Qué es lo que quiere en la vida. Es preciso tener una meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados.
2. Divide la Gran Meta en objetivos parciales, estableciendo las prioridades y fechas máximas probables de realización de cada una, lo cual genera un compromiso y asume el reto de la obtención del logro, aplicando una de las leyes más poderosas: la ley de la asunción, es decir, da por hecho que en el lapso prefijado lo va a llevar a cabo.
3. Planea cómo va a lograr los respectivos resultados.
4. Actúa, en todo momento, con expectación positiva.
5. Se aboca con todas sus fuerzas y recursos a realizar los resultados apetecidos, en cada etapa, con tenacidad, voluntad decidida, desapego, auto-confianza e imaginación creadora.
6. Efectúa una retroalimentación constante para corregir las eventuales desviaciones del resultado apetecido.
La vida te ha dotado con todo el potencial necesario, y adecuado, para realizar los proyectos que concibes en tu mente! Toma con sabiduría lo que necesitas y lleva a cabo tu obra. El proyecto por realizar te pertenece y con él das tu aporte –cuota de engrandecimiento- a la Creación. Haz obras valiosas y hermosas para que reflejen la belleza y sabiduría de tu espíritu. Luego, lo que haces y los resultados que obtienes dirán quien eres.
Tan pronto hayas definido lo que quieres en la vida pon manos a la obra con rapidez. Escribe tu proyecto para darle carácter de permanencia, anotando las diferentes etapas del mismo y revísalo por lo menos una vez al día. En el acto de escribir tus objetivos y los resultados que esperas alcanzar, a corto, mediano y largo plazo, se activan los poderes creadores de la mente que van a coadyuvar a su realización. En esto reside uno de los secretos más poderosos de la ciencia de la realización personal.
Planear la estrategia para alcanzar el éxito en cualquier meta, comienza con adecuar el pensamiento estratégico a la realidad que se afronta.
El pensamiento estratégico puede desarrollarse. Debe adquirirse el hábito de actuar estratégica y tácticamente en todas las situaciones en que se interactúa, tanto a nivel de empresa como personal, aplicando el método científico, la creatividad y la intuición, es decir, la mente objetiva y la subjetiva; el poder de la razón y el poder perceptivo-creador del espíritu, de lo cual resulta una combinación en alto grado efectiva. A lo largo de CÓMO POTENCIAR EL AUTODOMINIO el lector -o la lectora-, encontrará todos los recursos necesarios para su puesta en práctica.
La estrategia del éxito, en todos los ámbitos esenciales de la vida, es un proceso cuyos factores claves pueden identificarse, sirviéndose de ellos con profundo dominio en el logro de los resultados a que se aspira.
Adoptar el hábito de actuar en base a planes estratégicos transforma el propio modo de vida, adecuando toda acción al logro de resultados específicos, previamente identificados.
La vía más corta, entre dos puntos, siempre es la línea recta, en cuyo recorrido debe accionarse con disciplina férrea, tenacidad, constancia y esfuerzo concentrado, con lo cual, con paso firme se alcanza la preciada meta. Recordemos otra vez el aforismo de la antigua Roma: -“La gota de agua constante orada la roca”.  Quien persevera en su acción alcanza el resultado esperado.  Paso a paso, con claro sentido de las prioridades, triunfa la persona con mente estratega y decidida a vencer cualquier obstáculo que se interponga en su camino, hasta alcanzar su respectiva meta, en cada una de las fases de la vida. Nada ni nadie tiene la potestad de interferir en la realización de los propios proyectos, por lo cual, al ejercer el propio derecho y cumplir con el deber inherente, todos se apartan para dejar el libre paso a quien conoce de antemano el lugar hacia el cual se dirige, para ocupar el puesto que le corresponde en el escenario del universo y en los acontecimientos según los tiempos.

LA CONVENCIÓN MENTAL

La meta claramente definida, enunciada por escrito, con la descripción de los resultados que deben ser alcanzados, funge de convención mental, es decir, de emisiones de ondas cuyas sintonías adecuadas atraerán a sí los elementos coadyuvantes, de acuerdo a la poderosa ley de atracción.
El roble, tiene impresa en su semilla la programación de lo que será una vez que ésta germine y se desarrolle como árbol. Esa imagen “mental” de lo que será es la meta claramente definida, enunciada e impresa en la semilla, con la planificación exacta de los resultados que deben ser alcanzados una vez germinada y en el proceso de su desarrollo.
Dicha programación atrae hacia las raíces o le permite absorber del medio ambiente, selectivamente, las sustancias químicas que le ayuden en su proceso de desarrollo para cumplir con el objetivo o meta que le asignó la Esencia Creadora Universal y/o -el respectivo maestro de la creación-.
El Rabdomante, o zahorí, cuando recorre cierta extensión de terreno con su varilla -“bacchetta”- bifurcada en las manos, en busca de agua o de algún mineral determinado, observa como la misma, accionada por una fuerza poderosa ajena a su acción volitiva, se inclina hacia el lugar donde se encuentra el agua o el mineral cuya convención mental  mantiene en forma clara en su mente. Si la convención mental era agua, la varilla del zahorí se inclinará inequívocamente hacia el lugar en donde existe agua y así sucesivamente con cualquier otro mineral cuya convención mental se haya adoptado como objetivo de búsqueda.
El autor, tiene un amigo, en la Provincia de Rágusa, Sicilia, el señor V. I., en cuya hacienda, -en una zona donde nadie solía encontrar agua-, con la ayuda de un zahorí, ubicó una fuente de cuya tubería de cuatro pulgadas emana un chorro permanente e inagotable de agua durante las veinticuatro horas, día tras día, año tras año. Él quiso enseñarle el pozo, personalmente, en enero de 1981. Allí, era fácil extasiarse contemplando en la lejanía una hermosa colina de floridos almendros, ya que Sicilia posee algunos de los paisajes más bellos del planeta.
Aquí se descubre porque la persona con mente estratega debe adoptar la correspondiente CONVENCIÓN MENTAL de los resultados a que aspira alcanzar. Este es un secreto poderoso muy antiguo.
Así como la semilla del roble siempre producirá un roble y el rabdomante –zahorí o radiestesista- encuentra el mineral acorde con su convención mental, la persona con mente estratega alcanza los resultados que su meta claramente definida y enunciada por escrito le ha llevado a programar la estrategia que fungirá de convención mental que atraerá hacía sí, selectivamente, los elementos que coadyuven en su realización. Quien esto comprende, tiene en sus manos la clave efectiva del éxito. El conocimiento es poder si se usa y aplica correcta y éticamente, dando valor por valor y haciendo lo mismo que a cada quien le gustaría recibir.
LEYES DE LA CONVENCIÓN MENTAL

Primera ley

En el reino de la mente, lo semejante atrae a lo semejante. Según la imagen sostenida y visualizada en la pantalla mental se materializa en la propia existencia.
Al efectuar una positiva selección de metas y resultados aspirados, la naturaleza humana se encargará de hacer el resto, con el propio concurso como canal de auto expresión.

Segunda ley

La mente para ser efectiva, trabaja sólo una imagen a la vez, selectivamente y en su respectivo orden de prioridad. Diferentes imágenes simultáneas neutralizan sus fuerzas entre sí.
La naturaleza dotó al ser humano con un mecanismo psico-programado efectivo para llevar a cabo su misión. Con él puedes resolver cualquier cosa y realizar, oportunamente, todo objetivo realista y alcanzable.
Toda meta es susceptible de ser dividida en sub-metas y/o etapas parciales, las cuales realizadas, por separado, una a la vez, en orden de prioridad, facilitan la labor de alcanzar la meta total.
Siguiendo la aplicación práctica de estas poderosas leyes y principios de la psico-dinámica del éxito, que enriquecerán integralmente tu vida, lleva a cabo el siguiente experimento con el fin de desarrollar una nítida, clara, fuerte y magnética convención mental que atraiga los resultados deseados y los elementos adecuados a su consecución.
                 I.   Enunciar, por escrito, el objetivo, con la descripción clara de los resultados que deseas alcanzar.
              II.   Planear cómo piensas alcanzar los resultados, estableciendo fechas topes de realización.
            III.   Leer la declaración que resulte tres veces al día, mañana, mediodía y noche, visualizando en la pantalla mental los resultados como si…..ya  hubiesen sido alcanzados.
En todo lo que hagas busca y encuentra la UNIDAD DE REALIZACIÓN a la medida de tu capacidad creadora.
Esto significa determinar el promedio de resultados que eres capaz de obtener en un período de actividad: un día, una semana, un mes, un año, tres años o más. Luego, analiza cómo puedes optimizarlos. Después de tres años de actividad continua, -y tomando en cuenta los últimos tres años cuando se ha estado en la actividad un período mayor-  el promedio que hayas obtenido te servirá de guía para proyectar los resultados en la programación de objetivos  para el período siguiente o el nuevo año que empieza.
La culminación de una etapa permite adquirir la suficiente fuerza y auto-confianza para abordar otras de mayor envergadura. Todo camino, por largo que sea, se recorre dando un paso a la vez, sin saltos ni intentando transitarlo todo de una vez.
La regla de oro, es: ubicar cada objetivo en el espacio y en el tiempo en base a su orden de prioridad dedicándole el lapso debido para realizarlo uno a uno. Luego se olvida de todo lo demás hasta que le llega su turno y esté de turno.

Tercera ley

La fijación de la fecha máxima establecida para llevar a cabo cada etapa de la meta es el molde que se imprime a los acontecimientos según el cual se plasma el contenido o resultado.
La naturaleza ha fijado un lapso en el cual debe ser realizada cada una de las actividades en los tres reinos naturales.
Cada una de las especies vegetales fructifica en un lapso determinado. Así ocurre en todo. Debemos emular a la naturaleza. Cada objetivo precisa un lapso para ser realizado el cual se requiere calcular para fijarlo como fecha tope probable que constituya una meta. Ello se traduce en una orden para el propio ordenador  -computadora- mental que actuará en consecuencias para alcanzar el logro en el tiempo prefijado. Funge de guía, de meta y de estímulo para ir incrementando el esfuerzo suficiente para culminarlo exitosamente, sobre todo cuando se va acercándose al momento oportuno en que su factibilidad es posible.

Adelante.

viernes, 12 de abril de 2013

ACEPTAR LA JORNADA QUE SE TIENE


 
ACEPTAR LA JORNADA QUE SE TIENE
Dedicado a la memoria de mi padre: Michele Isgró Scibilia

©Giuseppe Isgró C.


“Cuenta, …todo lo que posees; detállelo, si es preciso, hasta con nimiedad y verás que, en suma, la Vida ha sido espléndida contigo”-.
Amado Nervo


Dijo un maestro a su discípulo: -Cuando mi padre era joven, trabajaba la pequeña jornada; estaba contento, porque la pequeña jornada era lo único que tenía-.
Refleja, el anterior aforismo, el estado anímico del contento y centra su pensamiento en lo único que tenía: la pequeña jornada.
La vida del ser humano refleja pequeñas y grandes jornadas, en un constante ciclo repetitivo, que corresponden a la dualidad de condiciones existentes en el universo positivo-negativo; actividad-pasividad; día-noche, etcétera.
Cuando se vive el ciclo de la pequeña jornada, hay que expresar contentes, por cuanto eso es lo que se dispone, de momento. Hay que dar las gracias al Ser Universal, por cuanto se tiene. Es de importancia relativa que sea mucho o poco, grande o pequeño, etcétera, si se tiene. Se requiere adecuarse. Lo grande, lo inalterable, lo permanente, lo sublime, la semilla de lo esencial, principio de todo progreso, que germina, florece y fructifica, en el entorno circunstancial que funge de medio y abono, es cada persona.
En toda circunstancia emerge el ser humano imponiéndose sobre las pruebas que estimulan el desarrollo de su evolución integral. Cada situación contiene, en sí misma, el germen de su opuesto positivo, correspondiente a la polaridad universal que se expresa como cualidad de los valores cósmicos.
Ahora es el momento de actuar. Nada importa cuales sean las circunstancias exteriores, éstas son las que la vida pone a la propia disposición como medio adecuado para desarrollar los valores esenciales a la propia evolución, necesaria en ese momento. Hay que trabajar a partir de lo que se dispone. Esa es la realidad. Es deber de cada ser descifrarla, interpretarla y utilizarla, así como el piloto, quien, al despegar con su avión, lo hace con el viento en contra, y no a favor, por cuanto, aquél le ayuda a elevar, más fácilmente, el vuelo.
Acepta cada situación con ánimo contento, ya que, rechazarla, sería abandonar lo único que posees, en un momento dado. Transmútala en la condición deseada, con paciencia, ánimo contento, comprensión y acción sostenida en el espacio y tiempo, suficientes.
Es indiferente cual sea la fertilidad o infertilidad del terreno, si la semilla es buena y se pueden llenar las carencias, generando la abundancia de la vida, por cuanto, cada una contiene, en sí misma, el principio de la provisión.
Todo lo que existe es un grado de la abundancia universal; hay que aceptar la que a cada quien le está asignada, en la grande o pequeña jornada, por cuanto, gracias a la previsión cósmica, siempre será suficiente para la persona respectiva, en un momento dado. Es requisito indispensable administrar con sabiduría, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y firmeza sostenida.
La comprensión, el autodominio, la acción oportuna, el descanso, la preparación para los nuevos ciclos activos en la gran jornada, el ánimo contento en todo momento, eso es lo grande, es la posesión más valiosa que contiene el bien intangible que nada puede equiparar. Es preciso tomar posesión, cada quien de sí, lo cual constituye la gran riqueza. Toma las riendas de la vida en tus propias manos.
Ese es el camino. Frente al entorno cambiante, la persona sabia está contenta, porque es lo único que tiene y da las gracias al Ser Universal, porque lo posee. Lo demás es tarea de cada quien, en base a la semilla interna que trae por su cosecha anterior en la carrera universal de la vida, de hacer fructificar las nuevas realidades que satisfagan el impulso evolutivo de acuerdo al espíritu de los tiempos.
Es preciso creatividad, serenidad, calma imperturbable, paciencia, flexibilidad, visión clara, constancia, confianza, apacibilidad, frugalidad, fortaleza, fe, disciplina, férrea voluntad, imaginación creadora, prudencia, sabiduría, humildad, trabajo asiduo centrado en lo que se anhela, positivamente y con firmeza. Sobre los cimientos del hoy se construye el edificio del mañana.
Con la austeridad –templanza- actual se consolida la riqueza futura. Cada situación trae un beneficio equivalente. La vida compensa, con creces, cada experiencia.
Centrar la atención en lo que se tiene es el primer secreto del éxito en la vida. Rememorar las cosas que se poseen y dar las gracias por ellas, es un principio fundamental basado sobre leyes funcionales y efectivas. Por la ley de asociación magnética, cada imagen re-visualizada genera otras análogas. En la pantalla mental fungen de imanes que atraen su equivalente a la propia existencia. Por eso la sabiduría del aforismo inicial, por cuanto, el padre del maestro centraba su atención, con animo contento, en lo único que tenía, y atraía más de lo que poseía, y muchas pequeñas jornadas bien aprovechadas, hacen una existencia, una gran jornada que es la vida misma en cada uno de sus ciclos existenciales, en el eterno presente.
La doctrina del hermano Jesús de Nazareth, expresa: -“En lo que ves, te convertirás”-. Ves la abundancia de la vida, la felicidad, el amor, las virtudes, el progreso, la sabiduría, el conocimiento especializado y el servicio? Cada uno de esos valores constituye el norte hacia el cual hay que orientar la proa, centrando la atención, únicamente, en la cualidad que es preciso desarrollar, aplicando la ley del aislamiento cósmico, es decir, excluir todo lo demás hasta que le llega su turno.
Cada persona es más rica de lo que se cree. Posee: vida, con un espíritu eterno e inmortal, salud, familia, trabajo, tiempo libre, experiencia, poder interior, sabiduría interior, reflejada en la conciencia como sentimientos de los valores universales, conocimiento, disposición de ánimo, deseo de aprender y anhelo de progreso. Estar aquí y ahora, en la pequeña o gran jornada, es un capital esencial de incalculable valor que constituye la oportunidad que la vida pone al alcance de cada quien para evolucionar. Es preciso ser lo más útil posible en el servicio cósmico.
Adelante.





EL ARTE DE LA VERDADERA FELICIDAD


EL ARTE DE LA VERDADERA FELICIDAD

©Giuseppe Isgró C.


-“El único medio de alcanzar la felicidad está, pues, en perseguir el éxito en la vida; de nada sirve perseguir directamente la felicidad, que viene por añadidura cuando la vida tiene éxito”-.
-“La persona que realiza esfuerzo para que ascienda el espíritu todo lo alto que sea posible ascender ha alcanzado el éxito en su vida, como el héroe, el místico”-.
-“Es preciso que sustituyamos la persecución de la felicidad por el perfeccionamiento del cuerpo y del espíritu. Si alcanzamos la perfección, la felicidad nos será dada por añadidura”-.
Alexis Carrel

-“… los sabios dedicarán sus laboratorios al estudio de Dios… y  de las fuerzas espirituales que apenas se han tocado….ese día, el mundo verá mayor progreso en una generación que el que ha viso en las últimas cuatro”-.
Charles Steinmetz

-"La felicidad está en el amor, en la sabiduría, en la justicia, en la igualdad compensativa, en la fortaleza, en la templanza, en la belleza y en la conciencia de la conexión permanente con el Creador"-.
Giuseppe Isgró Cattafi



Séneca, filósofo estoico y uno de los pensadores más profundos de todos los tiempos, se preguntaba: -“En qué consiste la felicidad”? Acto seguido, contestaba: -“En el sosiego y la tranquilidad perennes. La otorgará la grandeza del alma y la constancia porfiada  en seguir el recto juicio. Tales virtudes, ¿en qué condiciones se alcanzan? Siempre que hayamos captado plenamente la verdad y observado, en nuestra conducta, el orden, la mesura, el decoro, con una voluntad tenaz en el bien y benevolente, en consonancia con la razón y sin separarse jamás de ella”-.
Para la filosofía estoica, todo lo que es conforme con la naturaleza, proporciona felicidad. Tú puedes y debes ser más feliz, todavía, aquí y ahora mismo. De ti depende exclusivamente. ¡Acepta ser más feliz, todavía, en este instante!
Siéntete plena y totalmente feliz y encuentra cien o más razones por las cuales puedas mostrar gratitud a la vida y al Supremo Hacedor, para ser más feliz, aún, de lo que lo has sido hasta ahora. Escribe esas razones y medita sobre ellas. Este ejercicio es sumamente poderoso y efectivo. Mientras vas escribiendo, por asociación magnética van surgiendo nuevas ideas para expresar gratitud y motivos para ser más feliz, ahora. Por la ley de atracción, mediante la cual, lo semejante atrae lo semejante, al representarte, mentalmente, las razones por las cuales te puedes sentir más feliz, ahora, atraerás mayores situaciones, a tu vida, que reforzarán las condiciones idóneas para alcanzar nuevos estados de conciencias relativos a la felicidad.
Tienes el poder más grandioso que otorgó el Creador a todos los seres: el libre albedrío, lo cual significa que tienes la libertad de elegir. En el mismo instante en que elijas ser más feliz, todavía, -plenamente feliz-, lo demás viene por añadidura, por cuanto tu vida comenzará a girar alrededor de ese nuevo estado de conciencia y decisión. Al afianzar tu poder interior de dominarte y ser inmune a las influencias y condiciones exteriores, todo tu mundo de relación se acoplará, en perfecta armonía y concordancia. Es más fácil ser feliz, por cuanto la vida te secunda para ello, que dejar de serlo, que es ajeno al plan de la naturaleza. Hay un precio que pagar; pero hay que pagarlo: tomar la decisión de realizar las cosas que deben hacerse para ser más feliz. Hazlo y tendrás el poder.
Parafraseando a Epicteto, -otro de los grandes maestros de la Stoa-, podría decirse que, lo importante no es la felicidad en si misma, sino la propia comprensión y actitud frente a ella
La felicidad es un estado interior del propio ser. Es una actitud frente a la vida. Es la comprensión de las leyes del universo. Es el resultado de un proceso vital mediante el cual, los sentidos cósmicos de la persona, guían, bajo la égida de la visión de los valores universales y de la vida, otorgándole orientación, utilidad, trascendencia y valor existencial.
Sentirse plenamente feliz es el resultado final de una vida centrada en la práctica de las virtudes y en el estudio de la sabiduría universal, aquí y ahora, en la escuela de la vida, en esas circunstancias que se afrontan en el diario vivir, las cuales te ayudan a ejercitarte en la adquisición de la maestría existencial. Sí, ya sé que tienes una lista grande de cosas, personas y circunstancias que te van clavando el aguijón; pero, ese es el mecanismo de la vida, quine te va presentando las situaciones acordes a lo que has sembrado, previamente, y que te son precisas para ayudarte a adquirir nuevos estados de conciencia e impulsar tu evolución; si no fueran esas personas o circunstancias que actualmente pudieran exigirte que te emplees más a fondo para armonizarte con una realidad superior y hacerte inmune a ellas, serían otras diferentes pero de análogo efecto, por cuanto, esas son las experiencias que, ahora, requieres y es preciso afrontarlas y asimilar la enseñanzas que contienen y pasar a la siguiente fase en el plan de tu vida. Nada de evasión, sino decisión firme de afrontar las cosas y vencer en las pruebas de la vida, serenamente, con paciencia, y conservar, siempre, la paz mental.
Es preciso amar, antes, la felicidad, para ser feliz; lo mismo hay que hacer con la sabiduría, para cultivarla y desarrollarla, en el propio ser. Amándola, comienzas a descubrir el por qué de todas las cosas, cuyas respuestas, en la meditación de tu “yo interno” –espíritu-, te dan la comprensión de las mismas.
La primera gran percepción que ilumina la inteligencia, es la de que, en el universo, todas las razones existentes indican que, la meta inmediata y final del ser humano, es la de ser feliz, cada día, mediante el desempeño efectivo de la propia misión en la vida, con virtuoso cumplimiento de los propios deberes. Es la regla ética cósmica.
La insatisfacción que, eventualmente, se experimenta, señala el desempeño suficiente y adecuado que debe ser logrado, para que, el equilibrio vital y creativo de la felicidad, pueda manifestarse plenamente. Es la sensación del deber cumplido; la emoción del logro alcanzado; el sentimiento de lo justo que guía las propias acciones; la intuición de la verdad que ilumina el espíritu y las ideas; la visión de los valores universales para dirigir los acontecimientos; la prudencia, que determina hasta donde llegar y cuando hay que pararse, indicando la medida exacta de todas las cosas; el poder del entusiasmo que potencia las facultades transformando en incansable, a la persona, hasta alcanzar lo –aparentemente- “imposible”, por cuanto, todo es posible para quien cree que lo es y mantiene la expectativa positiva en el logro de los resultados apetecidos.
La fe –expectativa positiva- en la bondad universal que siempre busca lo mejor para cada quien, aún en las situaciones menos favorables.
La aceptación de los designios superiores del Gran Arquitecto del Universo, a cuya voluntad es preciso armonizarse en el quehacer universal, por ser la rectora de todo cuanto existe.
El respeto a las leyes cósmicas y humanas; a los derechos ajenos; a las personas y a todas las expresiones de la vida universal.
El valor o coraje, que da fuerza para seguir adelante, transmutando en buenas todas las situaciones.
La templanza, -moderación- o autodominio, como principio de economía cósmica, por cuanto, mientras mejor se administren los propios recursos existenciales, la vida confía caudales de abundancia mayores, para optimizar su uso en beneficio de todos; en fin de cuenta, aquí, cada ser, es un trabajador del cosmos. Es preciso hacer el trabajo, y realizándolo, se es feliz. ¿Cuál trabajo? El que estimes que alguien debe llevar a cabo. Tú eres esa persona.
Es preciso recordar, una vez más, las sabias palabras del I Ching, -el libro de las mutaciones y uno de los mejores de todos los tiempos-: -“Olvida la felicidad perdida, disfruta de la que aún queda”-.
La felicidad es un termómetro. La naturaleza de las cosas –quien deja en libertad de elegir las cosas inherentes a la propia vida y actuar con libre albedrío- diseñó, en los seres, el mecanismo de la felicidad, en su doble polaridad positiva y negativa, -satisfacción-insatisfacción-, el cual permite calibrar el acercamiento o alejamiento, advirtiendo cuando deben hacerse correctivos. El aguijón que inflige la insatisfacción mueve a la acción suficiente, en la realización de los objetivos existenciales que competen a cada persona de acuerdo al esquema cósmico, única manera de acallar la misma.
El fin de la insatisfacción siempre es positivo. Es, como fue dicho, el aguijón cósmico que penetra en lo más profundo del ser, para despertarlo a la realidad emergente de la vida, al propio objetivo existencial, indicando, mediante las cosas que causan inconformidad, el sentido direccional hacia el cual hay que encauzarse, transmutando la situación insatisfactoria en su opuesta positiva.
Hay una sola manera de hacerlo. Es canalizando el propio caudal creativo hacia objetivos externos. La fuerza de insatisfacción , acumulada en la represa de la propia vida, en busca de auto-expresión, es un tremendo poder concentrado que puede y debe ser utilizado para imprimir el impulso realizador de la felicidad, anteponiéndose objetivos claramente definidos, enunciados por escrito, cuantificados en el espacio y tiempo, con su respectiva curva de resultados y atacando la realización de cada uno a la vez.
En el mismo instante en que se acepta la propia realidad, -tal cual es, exactamente-, decidiendo hacer lo que debe ser hecho y resolver lo que debe ser resuelto, se comienza a experimentar el sentimiento de la propia felicidad, como resultado gradual del desarrollo de la existencia humana, expresado en la aceptación y cumplimiento de los propios deberes existenciales –consigo, con los demás y con el Creador-, como ejercicio de los derechos subjetivos que las leyes naturales otorgan a cada quien. La felicidad es un estado fundamental del ser. Desarrolla, cada día más y mejor, el arte de la verdadera felicidad.
Afirma: -Creador Universal, aquí y ahora, acepto la felicidad y abundancia de este día. Gracias-.


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Cada quien toma, de la vida, el grado de felicidad que lleva dentro. El medio ambiente en el cual vive, refleja, como un espejo, lo que se es, lo que se tiene o lo que se experimenta.
La felicidad nada tiene que ver con la posesión de bienes, ni la infelicidad con su carencia.
La felicidad es ajena al vaivén de la fortuna y ésta siempre acompaña al ser feliz por cuanto el estado interior de la dicha, es en sí mismo el mayor bien. Es un poder que mueve a la acción para alcanzar logros que proporcionen autosatisfacción personal y espiritual. Permite disfrutar cada momento de la vida, aquí y ahora,
Las polaridades de la felicidad son auto-excluyentes recíprocamente: o se es feliz, o no; la una desplaza a la otra. Y, por la ley de la asociación magnética, cada uno de dichos polos, tiene fuerzas de atracción y de repulsión. Atrae las situaciones que proporcionan felicidad y repele aquellas que les son contrarias. Hay que sintonizar el propio ser con los elementos propios de la felicidad.
La sintonía es un factor clave. Cada ser es único e incomparable en el universo. Con personalidad, inteligencia, potencial, facultades y evolución, propias. Tú eres mejor de lo que crees. La vida te ha dotado de un mecanismo interior para ser feliz por medio del dominio de tus pensamientos, sustituyendo uno negativo por su opuesto positivo y alcanzar la realización de todos tus objetivos y metas, por elevadas que sean, por cuanto, las ideas que concibes constituyen semillas que al germinar, en el plano mental, manifiestan en la realidad objetiva sus respectivos logros, con lo cual, aún sin saberlo, contribuyes al desarrollo universal de acuerdo a los planes del Gran Arquitecto del Universo.
Ésta es una de las mejores épocas de la humanidad y el futuro siempre será mejor. El cosmos, extraordinario e inmenso, con sus leyes sabias e inmutables, rige todo: esa inmensidad en el espacio cósmico y en la eternidad del tiempo, están a tu alcance para conquistar la evolución universal, en ciclos existenciales periódicos, en este planeta, y en miles de millones de mundos habitados que la imaginación intuye –y los ojos de la inteligencia ven-, los cuales constituyen etapas –o moradas- de progreso, que gradual y oportunamente, es preciso ascender. Tu espíritu es inmortal, coeterno con el Creador y, a su vez, forma una unidad con Él.
Cada ser es un Creador de la naturaleza secundando al Supremo Hacedor. Es un ejecutor de su voluntad de su voluntad y planes en el quehacer universal y diario. El mejor rendimiento se obtiene al estar en acoplamiento con Él, en perfecta armonía con sus leyes y valores cósmicos. Ese acoplamiento es instantáneo. Puede hacerse aquí y ahora mismo.
Basta decir: -Creador Universal, acepto Tu voluntad. Pongo mi vida en tus manos. Guíame de acuerdo a tus designios. Utilízame donde creas que pueda ser más útil. Ilumíname, protégeme, asísteme. Gracias-.
Dejándote guiar por el poder espiritual que yace en tu ser interno, en perfecta conexión cósmica, tu vida va ubicándose donde las leyes naturales, en perfecta cooperación, consideran que eres un eslabón perfecto de la gran cadena universal; de acuerdo a tus propias fuerzas, experiencia, evolución, suma existencial y voluntad de servicio.
Observa como surgen las oportunidades que canalizan tu potencial de donde menos lo piensas y esperas. La clave está en aceptar la propia realidad y rol, y actuar en la dirección que indica el sentido de la propia responsabilidad. La vida presenta, oportunamente, la tarea que cada quien debe atender. Haciendo la que compete, se recibe el salario cósmico que compensa, siempre suficientemente, todo lo que se precisa. Aceptar la propia realidad significa sentar las bases para construir el futuro que cada quien anhela. En ese mismo instante, comienza a manifestarse la felicidad de la meta en la cual se centran los propios esfuerzos.
La felicidad verdadera se experimenta mientras se realiza la gran tarea; se expresa como sentimiento –en correspondencia con cada uno de los valores universales que auto-manifiesta, en un momento dado- como ejercicio de todas las virtudes y cumplimiento de los propios deberes.
Al llegar a la meta, es preciso forjarse una nueva, por cuanto la inactividad crea insatisfacción y la felicidad se expresa en plena actividad dirigida y orientada a un objetivo predeterminado.
Las nuevas metas generan felicidad desde el mismo instante en que son concebidas.
Es la felicidad que se experimenta mientras se recorre el camino. Es un grado de dicha que al final de cada día se manifiesta como salario cósmico por la tarea cumplida, y al inicio de la jornada, mediante la confianza de que, este día, el Creador ha permitido que se esté aquí para una finalidad útil, de cooperar con el cosmos, y que, asumiendo la tareadel día, se están aceptando todos los beneficios inherentes que la vida tiene dispuestos para cada persona.
El grado diario de tarea y auto-satisfacción van tejiendo la felicidad existencial y la gran carrera cósmica.
Para experimentar la verdadera felicidad deben ser reparadas todas las deudas cósmicas contraídas con la humanidad en general,  y, con determinados seres, en particular; para ser feliz, se deben saldar estas obligaciones kármicas, de las que se tiene conciencia; y, de las que se ignora su existencia a nivel objetivo, por pertenecer a ciclos de vidas anteriores, pero que, aún sin darse cuenta, mantienen a cada quien dentro de determinadas condiciones de vida que inhiben la libertad, mientras se deje de satisfacer la compensación de las mismas.
Es el saldo existencial. Si es negativo, la cuenta bancaria cósmica restringe cierto movimientos de libertad; si es positivo, en el mismo nivel, permiten grados de libertad acordes e inherentes y capacidad de experimentar felicidad en proporción equivalente.
Es preciso auto-liberarse: perdona a quien te ha ofendido o perjudicado de alguna manera. Déjale libre y quedarás en libertad, dándole, a la vez, la oportunidad de que, la persona en particular, -o la vida-, te compense adecuadamente, por cuanto, perdonar significa aceptar el pago que, por el mecanismo respectivo de la ley de compensación, la naturaleza de las cosas, traerá, oportunamente, de donde menos se piensa. Ello permite que la justicia universal vaya balanceando tu vida con lo que te deben.
Empero, deberías auto-perdonarte, para dar cabida a los sentimientos nuevos de felicidad y valores universales que inundarán –iluminando- tu vida, con una nueva luz de comprensión y significado vital-existencial.
Al haber recibido el flujo compensatorio que mediante el perdón has permitido que acceda a tu vida, rellenando tus arcas existenciales, estarás en condiciones de compensar, a tu vez, tus deudas cósmicas; por lo cual, pide a la vida asistencia y ayuda para que tu puedas saldar tus obligaciones. El pago de lo que se debe proporciona una de las máximas felicidades liberatorias.
Una forma efectiva que contribuye a la propia liberación de obligaciones kármicas es hacer lo más posible en bien de la humanidad, que si bien es preciso realizarlo en forma altruista y desinteresada, sus efectos compensatorios contribuyen a aligerar la propia carga existencial, las cuales aportan un caudal de riquezas espirituales que incrementan las propias fortalezas, con las cuales, es más fácil afrontar las tareas auto-liberatorias en relación con los demás y emanciparse, forjando la propia libertad de acción y auto-independencia.
Pregúntate: -¿Qué queda por hacer, ahora? Realizar lo único –o lo mejor- que es preciso, en cada caso, constituye el verdadero arte de la felicidad.

Adelante.